Antes de empezar a cocinar, hay que lavar las verduras.

Para no llevarte sorpresas desagradables (un gusanillo en la lechuga...), debes llenar un bol con agua y echar un chorreón de vinagre de alcohol. Corta en trozos grandes las verduras y mételas unos minutos en el bol. Escurre, vuelve a llenar el bol de agua clara y aclara. Este método me parece muy útil para verduras como la col, el brécol, las espinacas...incluso la ensalada.