Con este postre te meterás a los invitados en el bolsillo sin ningún tipo de duda.

 

Esta crema helada está deliciosa y es muy refrescante. Además es suave, tiene una textura cremosa y se funde en la boca delicadamente.

 

Lo puedes preparar con antelación. Se conserva tres días en el congelador (nunca me ha durado más).

 

Esta magnífica receta está sacada del libro Délices au chocolat, de Jacqueline Bellefontaine.

 

Necesitas:

 

2 cucharadas de azúcar

5 cucharadas de agua

3 huevos

300 gr de chocolate blanco

30 cl de crema fresca

 

Elaboración:

 

Pon en un cazo el azúcar con el agua. Remueve hasta que el azúcar se disuelva. Lleva a ebullición y deja que bulla un minuto o dos.

 

 

Deja templar un poco. Rompe en pedacitos el chocolate blanco y añádelo al sirope.

 

 

Mezcla bien removiendo con una cuchara de palo, hasta que quede una mezcla homogénea.

 

 

Añade las yemas y bate en el cazo mismo.

 

 

Una vez bien batidos, bate la crema fresca para que se ponga un poquito dura y añádela al cazo. Remueve un poco más.

 

 

Por otro lado, bate las claras en punto de nieve.

 

 

 

 

Hasta que te queden así.

 

Añádelas delicadamente a la mezcla del cazo, removiendo despacito, envolviéndolas con la mezcla suavemente.

 

 

Hasta que te quede esta especie de masa suave y algodonosa.

 

 

Cubre con filmina un molde para cake, rellénalo de la mezcla y cierra la filmina con cuidado.

Mete en el congelador al menos durante 8 horas.

 

 

Pasado este tiempo, desenvuelve, pon encima del molde una bandeja y dale la vuelta. Retira el papel y ¡que disfrutes!.

 

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