La pizza está buenísima, y además tiene muchas variantes. Ser vegano no es un impedimento para comerla, al contrario.

Ya veréis que sin queso ,  la pizza es mucho más ligera y sabrosa.

 

Por ahora la variante que he encontrado para sustituir el queso es levadura de cerveza en copos. Se funde al calor del horno y le da a la pizza un sabor muy bueno. Ni os acordaréis del queso,  os lo digo yo, que en mi otra vida era una ratona.

 

El pesto que he utilizado es vegano, no lleva parmesano.

 

La levadura de cerveza se compra en las tiendas ecológicas, no sé si en España se encuentra en supermercados...

 

Necesitas: (para una pizza grande de dos personas)

 

Preparado para hacer masa de pizza (con harina y  levadura)

Medio pimiento verde

Medio pimiento rojo

Tomates (2)

Salsa de tomate (4 cucharadas soperas)

Pesto verde (2,5 cucharadas soperas)

Levadura de cerveza en copos (4 cucharadas soperas, tiene que cubrir la pizza)

Orégano

Aceite de oliva

 

Elaboración:

 

Enciende el horno a 180ºC.

 

Prepara la masa para la pizza. Sigue las instrucciones del paquete (mezclar la harina con la levadura, echar el aceite y el agua).

 

Mientras la masa sube un poco, lava y corta los pimientos en tiras no muy gruesas y, con un poquitín de aceite, fríelas a fuego suave-medio en la sartén removiendo a menudo durante unos 10 minutos.

 

Corta los tomates en trozos no muy grandes y reserva.

 

Cuando los pimientos estén hechos, sácalos de la sartén y ponlos en un plato con papel de cocina para que suelten el aceite sobrante.

 

Extiende la masa de la pizza con un rodillo. Ponla sobre papel para el horno.

 

Cubre la pizza con la salsa de tomate. Extiende por encima el pesto. Pon las tiras de pimiento por toda la pizza. Añade asímismo los trozos de tomate fresco.

 

Echa por encima de toda la pizza la levadura y para terminar, rocía de orégano y de un hilo de aceite de oliva.

 

Pon a cocer en el horno unos diez minutos y ... ¡¡¡ a disfrutar!!!