Esta tarta es muy sabrosa, ligera y económica. Para el calor del verano viene muy bien, porque se puede tomar tibia y porque es muy fina. Es una receta inspirada de Vegan, de Marie Laforêt, cuyas recetas saladas nunca decepcionan.

A los niños les gusta mucho porque la mostaza le da mucho sabor a la tarta.

Necesitas:

 

3 calabacines

1 diente de ajo

20cl de crema de soja

2 cucharadas de mostaza (la francesa, que no sea dulce)

Hierbas aromáticas (dos pizcas)

2 cucharadas soperas de zumo de limón

masa quebrada (unos 175 gramos)

una pizca de sésamo (opcional)

levadura de cerveza (opcional)

Elaboración:

 

Pon en la sartén los calabacines cortados en finas rodajas con el ajo picado y un poco de aceite.

Remueve bien hasta que se queden dorados.

Añade el limón, remueve medio minuto y aparta. Te aconsejo que pongas los calabacines en una fuente para que se enfríen un poco.

 

Pon en un bol la crema de soja. Añade la mostaza, la sal y una pizca de hierbas aromáticas y mezcla bien con un tenedor.

 

Desenrrolla la masa quebrada. Pica un poco el fondo con un tenedor y cúbrelo con la crema y la mostaza.

 

Después, ve poniendo por encima las rodajas de calabacín de manera que se que de bonito.

 

Esparce un poco de sésamo y la levadura de cerveza.

 

Mete en el horno unos 25 minutos a 180ºC o a termostato 6.

 

Espero que te guste.

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